Es posible vencer el miedo extremo a través de la fe en Jesús

En el amor no hay miedo; al contrario, el perfecto amor echa fuera el miedo. El texto de 1 Juan 4:18, en la versión ARA, revela que el amor de Dios es la respuesta para vencer el miedo, que muchas veces intimida, paraliza y puede llevar a la persona a vivir sin esperanza. Según el Misionero R. R. Soares, ese temor es más que un simple sentimiento: es un medio por el cual el enemigo ataca a la humanidad. “Es una herramienta usada por el maligno para impedir que las personas disfruten de la vida abundante prometida por Jesús”, afirma el líder de la Iglesia Internacional de la Gracia de Dios en su libro Miedo, cierra esa puerta.

En esta obra, Soares compara el miedo con una puerta que, cuando se abre, permite la entrada de otros sentimientos negativos, como la ansiedad, la inseguridad y la duda, pero que puede cerrarse por medio de la fe. “Al confiar en Dios, somos capaces de enfrentar cualquier desafío.”

El Pr. Márcio Gonçalves, líder de la IIGD en el estado de Espírito Santo, subraya que ese mal debe ser rechazado. “La Biblia dice que Dios no nos dio espíritu de miedo. Por eso, entiendo que nos perjudica y debe ser combatido en el Nombre de Jesús”, enfatiza el pastor.

Riviane Maria, junto a su esposo, Caetano, y sus hijas, Raquel y Lídia: “Ya no tengo miedo y ahora ayudo a personas que están pasando por el mismo problema” – Imagen: Archivo personal

La gestora social Riviane Maria Silva dos Santos Barra, cearense de 51 años, conoce bien el impacto que el miedo causó en su vida. Tras perder a su padre prematuramente, ella y sus hermanas quedaron bajo el cuidado de su abuela mientras su madre trabajaba para sostener a la familia. Durante ese período, convivió con un tío que padecía esquizofrenia. “Tenía un comportamiento muy agresivo y yo sentía un miedo terrible. Muchas veces, lo único que podía hacer era esconderme”, recuerda.

Riviane vivía atemorizada y la situación empeoró con el paso de los años, alcanzando un punto crítico en la vida adulta, después del nacimiento de su primera hija. “Cuando la niña nació, parecía que había perdido el control de mí misma.” A partir de entonces, comenzó a sufrir crisis constantes de llanto y evitaba salir de casa. “Sentía pavor de no poder regresar”, cuenta ella, quien desarrolló síndrome de pánico, una condición caracterizada por crisis intensas de ansiedad, acompañadas de un miedo abrumador y síntomas físicos y emocionales aterradores.

La historia de Riviane cambió cuando empezó a escuchar los mensajes del Misionero R. R. Soares, gracias a una amiga de su suegra. “Ella viajó a São Paulo, participó en un culto realizado por él y adquirió grabaciones de las reuniones. Entonces, antes de salir a trabajar, mi esposo me dejaba viéndolas.” Riviane creyó en el poder de Dios y decidió asistir a un culto especial del Misionero en Fortaleza (CE). “Mi vida fue transformada y nunca más me aparté de la presencia del Señor”, declara la obrera de la sede de la IIGD en Fortaleza. “Amo a mi Dios. Ya no tengo miedo y ahora ayudo a personas que están pasando por el mismo problema”, afirma con alegría.