Reflexiones bíblicas y mensajes para fortalecer la fe diaria.
La Palabra de Dios y el peligro de las falsas doctrinas
La Palabra de Dios nos advierte que, en los últimos días, muchas personas vivirán sin temor al Señor, algo que todos debemos observar con atención (1 Timoteo 4:1-2; 2 Timoteo 3:1-7). Su propósito no es conducir a las almas al Cielo, sino obtener lo que desean, actuando sin ningún temor en la búsqueda de dinero, reconocimiento o influencia. Quieren ser respetados por sus opiniones.
Quien inventa doctrina es insensato. Los que tuercen la Palabra del Todopoderoso no quedarán sin castigo. Por más que alguien intente parecer espiritual, sus intenciones impuras de falsificar las Escrituras serán reveladas.
Discernimiento espiritual y fidelidad a la Biblia
Nos corresponde rechazar las falsas doctrinas, porque lo poco que oímos de Dios por medio de las Escrituras es suficiente para hacernos sabios y evitar las enseñanzas de los llamados “iluminados” (Efesios 4:11-16).
Ellos no tienen la unción para comprender la Palabra y, por eso, no pueden hablar como enviados del Cielo. Una cosa es segura: ninguna revelación verdadera contradice los principios de la Santa Biblia. Si viene de Dios, el mensaje trae perfección divina en toda su plenitud. Cuando oímos aberraciones, entendemos que jamás proceden del Padre de las luces, nuestro Padre (Santiago 1:17).
Fortalezca su fe y huya del engaño
Para evitar las mentiras del infierno, debemos fortalecer nuestra fe con la gracia de Dios, y no con doctrinas extrañas que parecen verdad, pero son trampas de Satanás (Hebreos 13:9).
El salvo debe preguntar al Señor acerca de todo lo que oye, especialmente cuando no está seguro de su veracidad. Abandonar la comunión con los siervos de Dios es una grave desviación (Hebreos 10:25). ¿Por qué prestar atención a enseñanzas de fuentes impuras? Los falsos “iluminados” caen en las trampas del diablo; por eso, debemos alejarnos de todas sus doctrinas. ¡Los que son de Dios le obedecen en todo!
La verdad que viene de lo Alto
Las falsas enseñanzas son propagadas por quienes se llaman profetas, pero llevan impureza y mentira en su interior. Por eso, debemos rechazar completamente sus doctrinas (Hebreos 13:9).
Lo que procede del Altísimo jamás hace tropezar ni confunde a los sinceros, pues el Señor ayuda a los que le sirven con amor y fidelidad, confirmando todo lo que está escrito en las Escrituras (Juan 14:26; 16:13). Vivir en comunión con Dios es una bendición: incluso la más leve acción de Su Espíritu nos mantiene atentos. Las revelaciones del Cielo llenan nuestro corazón de gozo y nos fortalecen. ¡Dios solo hace el bien!