
Letícia Mayara Gonçalves, junto a su marido, Jhon Enderson: la generación de un sueño – Imagen: Archivo Personal
La asistente comercial Letícia Mayara Gonçalves de Souza Nunes, de 31 años, recibió una noticia devastadora. Después de sufrir un aborto espontáneo, le dijeron que ya no podía quedar embarazada. “Después de la pérdida de mi bebé, supe que tenía síndrome de ovario poliquístico (SOP), que, según los médicos, imposibilitaba un embarazo natural”, informó, refiriéndose a trastornos hormonales que conducen a la formación de pequeños quistes en los ovarios, que perjudican el funcionamiento del organismo.
La noticia fue un golpe tan devastador para Letícia que la hizo cuestionar a Dios. “Al principio, no entendí y lo culpé, pero luego me hizo entender que era necesario volver a Cristo”, dice ella, que había estado alejada de la Iglesia durante dos años, período en el que conoció al padre del bebé que perdió. Ella admite que, durante el tiempo que estuvo lejos del Señor, vivió un poco del infierno. “Probé las cosas que el mundo me ofrecía. Sin embargo, sentía el vacío dentro de mí”.
Después de renovar su comunión con Cristo en la Iglesia Internacional de la Gracia de Dios en Tibiri, en la ciudad de Santa Rita (PB), Letícia decidió buscar, en oración, un hombre que profesara la misma fe, para formar una familia. Tiempo después, conoció a Jhon Enderson, de 25 años. “Juntos, comenzamos a rezar por la celebración del matrimonio”, informa la comerciante.
La petición de la pareja fue atendida. “Nos casamos. Estaba desempleada, pero conseguí el trabajo de mis sueños, y amueblamos nuestra casa”, dice Letícia, dejando claro que no había perdido la fe en la realización del sueño de ser madre. Decidida, inició un propósito de oración y, al mismo tiempo, un tratamiento médico. “Los profesionales de la salud decían que era imposible, pero el Señor hizo un milagro y me permitió engendrar: estoy embarazada de 13 semanas”, testifica.





