La compulsión por las compras

lleva al endeudamiento y a problemas de salud

La compulsión por las compras, o oniomanía, es un trastorno mental caracterizado por un impulso irresistible y constante de adquirir productos, incluso sin necesitarlos o sin tener condiciones financieras para hacerlo. Este comportamiento puede generar serias repercusiones en la vida personal, financiera y social del individuo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022 aproximadamente el 8 % de la población mundial sufría este problema.

Beatriz Souza do Amaral Moreira, técnica en enfermería de 47 años, conoce bien la enfermedad. “Era compulsiva, no podía ver una prenda sin querer comprarla”, confiesa. Por no tener límites, terminó comprometiendo las finanzas de su familia. “Mi esposo y yo nos endeudamos, y la situación me estaba llevando a un estado depresivo.” Al tomar conciencia de su condición, decidió buscar ayuda espiritual en la Iglesia Internacional de la Gracia de Dios (IIGD), en Santo Ângelo (RS). “Hace dos años, Dios me liberó de la compulsión y me ha dado recursos para pagar todas las deudas. Hoy mis gastos están dentro de mi presupuesto.”

Beatriz Souza aprendió a comprar con sabiduría: “Hoy, mis gastos están dentro de mi presupuesto” – Imagen: Archivo personal

Muchas veces, esta compulsión solo se reconoce como un problema cuando los daños ya son evidentes. Ingrid Gisele Barros Zattar Dias, de 28 años, tenía el hábito de comprar de manera incontrolable, y solo se dio cuenta de que algo estaba mal cuando quedó desempleada y las deudas comenzaron a acumularse. “Compraba ropa semanalmente y llegué a cambiar de celular cuatro meses después de haberlo comprado, solo porque había un nuevo modelo en el mercado.” La satisfacción fue sustituida por el desespero cuando su esposo, el pastor Luiz Carlos Dias, líder de la IIGD en Várzea Grande (MT), fue transferido a otra ciudad. “Al dejar el empleo, me quedé sin dinero para pagar mis cuentas.”

Esta situación trajo mucho sufrimiento a Ingrid. “Me desesperé. Entré en depresión, subí 16 kilos y la ansiedad afectó mi salud. Tenía el celular del año, pero estaba totalmente endeudada”, recuerda. Todo comenzó a cambiar cuando Ingrid buscó ayuda en Dios. “Mi esposo oró conmigo y buscamos juntos la solución en Dios.” Sus oraciones fueron escuchadas y ella tuvo la idea de vender electrónicos por internet. “Comencé un nuevo negocio y se abrieron puertas para limpiar mi nombre. Tuve que tomar conciencia de que no podía seguir comprando cosas innecesarias.” Con las deudas pagadas, pasó a planificar mejor sus compras y ahora vive feliz. “Le pedí sabiduría a Dios, y Él me la dio.”