
Investigación revolucionaria señala caminos para tratamientos específicos para cada persona con TDAH – Imagen: Adobe Stock / Inspiraciones
Desde que el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) fue incluido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, a finales de la década de 1980, la cantidad de diagnósticos de la afección ha crecido en escala geométrica. Solo en Brasil, se estima que 11 millones de personas de todas las edades forman parte del cuadro. En este contexto, un estudio publicado recientemente señala que el TDAH no es una condición única: se han encontrado tres perfiles cerebrales diferentes en individuos con el trastorno, lo que indica una amplia variedad de orígenes, síntomas y perspectivas terapéuticas.
Publicada en la reconocida revista científica JAMA Psychiatry, la investigación realizada por académicos chinos, australianos y norteamericanos ya se considera revolucionaria y, aunque sus resultados no son concluyentes, ofrece enfoques inéditos. Durante mucho tiempo, se creyó que el TDAH era una condición con variaciones en cuanto a características de comportamiento, como la desatención, la agitación o la impulsividad. Sin embargo, el nuevo estudio reveló, a través de exámenes específicos, como la resonancia magnética, que hay tres biotipos dentro del TDAH. Por lo tanto, cada uno de ellos tiene sus propias características en el cerebro, con diferentes síntomas predominantes.
Cabe destacar que, en el 60% de los casos, incluso si se diagnostica en la infancia y la adolescencia, el TDAH acompaña al individuo durante toda la vida. La investigación involucró a alrededor de 450 niños con diagnóstico de TDAH y otros 700 fuera de este cuadro, todos con una edad media de 11 años. El primer biotipo se identificó en 142 niños, cuyas alteraciones cerebrales se encontraron en la corteza prefrontal medial, región relacionada con el control emocional, la regulación del comportamiento y la toma de decisiones. Este es el tipo más severo, con implicaciones en la desregulación emocional.
Entre los 177 niños clasificados como de biotipo 2, se encontraron diferencias en la corteza pálida y en la corteza cingulada anterior. Aunque presentaron mejor regulación emocional que el primer grupo, estos participantes fueron considerados, por análisis neurobiológico, como hiperactivos e impulsivos. Los 127 niños del biotipo 3 presentaron alteraciones encefálicas en el giro frontal superior, parte cerebral asociada a la atención, la memoria y la capacidad de mantener la concentración. Por esta razón, tienen un mayor nivel de desatención.
El equipo de científicos, dirigido por el médico e investigador Qiyong Gong, de la Universidad de Sichuan, en China, no tuvo en cuenta la anamnesis previa ni la información clínica de los niños involucrados. Aún así, fue capaz de identificar grupos con comportamiento similar a partir del análisis de los datos anatómicos de sus cerebros, en la llamada validación convergente, cuando dos formas diferentes de observación del mismo cuadro llegan a la misma conclusión. Uno de los aspectos más prometedores es que el trabajo permite, en teoría, definir qué terapias funcionan mejor para cada perfil.





