Arqueólogos anuncian el descubrimiento de vestigios del arca de la Alianza

Investigadores en excavaciones en la región de Tel Siló: el espacio puede tener conexiones con el antiguo tabernáculo y el arca de la Alianza – Foto: Reproducción de Internet

El paradero del antiguo arca de la Alianza es uno de los mayores misterios de la arqueología bíblica. La pieza ritual de mayor importancia para el judaísmo en la época del Antiguo Testamento puede tener un nuevo desenglo sobre su ubicación. El anuncio de un descubrimiento en excavaciones en el sitio de Tel Siló, en Cisjordania, aumentó las especulaciones sobre el destino de la caja sagrada de los hebreos. Son vestigios supuestamente vinculados al tabernáculo, una especie de santuario itinerante que contenía, entre otros objetos sagrados, el célebre arca.

La estructura, en mampostería, tiene dimensiones compatibles con las descritas en los libros del Pentateuco para las dimensiones del tabernáculo, que seguía métricas rígidas y estaba hecho de materiales que llevaban fuerte simbolismo con enseñanzas y reglas dictadas por Dios a donde él habitaba en medio de Su pueblo. Según el libro de Josué, la tienda de la congregación también llamada se había instalado en Siló, después de la conquista de la Tierra Prometida, y el arca estaba en el espacio más consagrado del recinto, llamado Santos de los Santos.

La entidad responsable de los trabajos de excavación en el lugar, Associates for Biblical Research, también anunció que el sitio contenía artefactos sagrados, como cuernos de altar y granadas de cerámica, utilizados por los sacerdotes en las celebraciones. La misma área presenta vestigios de pórticos y otras construcciones que indican la importancia de Siló en el período de consolidación del Antiguo Israel como reino.

Según cuenta la Biblia, el arca de la Alianza era un cofre de madera revestido con oro puro y dotado de adornos, como esculturas de querubines. Según las reglas rituales, solo los levitas podían conducirla por medio de varas especiales, quedando prohibido tocarla. La sacralidad del objeto se explica por lo que contenía: los libros de Éxodo y Números describen que, dentro del arca, se guardaban las Tablas de la Ley, la vara de Aarón y un recipiente con muestras de Maná.

El arca permaneció durante siglos en Siló, hasta que David, ya rey de Israel, promovió su traslado a Jerusalén, donde, en el reinado de su hijo Salomón, se construiría el templo. El equipo responsable de las obras admite que no hay ningún rastro físico del antiguo arca allí, pero promete continuar con las excavaciones, con el fin de encontrar nuevas referencias sobre el uso efectivo del espacio y, eventualmente, nuevas pistas sobre la permanencia del objeto más sagrado de la historia del judaísmo allí.