Tiempo de renovación: R. R. Soares realiza campaña en EE.UU.

El Misionero enseñó la Palabra de Dios en las reuniones en Miami y Pompano Beach, el domingo pasado – Imagen: Divulgación / IIGD USA

El pasado domingo, 24 de mayo, fue un tiempo de decisión a través de la Campaña de R. R. Soares en los Estados Unidos. “¡Hoy es el día de tu creencia!”, fue la frase que impactó y confirmó la presencia de Dios en el corazón de todos los presentes en los cultos celebrados en los templos de la Iglesia Internacional de la Gracia de Dios (IIGD) en Florida (EE.UU.). En ambas reuniones, la fe fue muy enfatizada como el único camino hacia la salvación y la bendición, en palabras del Misionero. “Dios me ha permitido, de nuevo, estar aquí, con ustedes”, saludó el líder de IIGD, en otro tiempo de renovación en los Estados Unidos. “Aprohó que viniera a ministrar bendiciones a los hermanos de aquí”.

R. R. Soares e Ismael Eguillior estuvieron juntos, en la reunión del domingo: “Mañana de Maravillas” llevó la bendición de Dios a Miami – Imagen: Reproducción

En las reuniones – por la mañana, en Miami; y, por la noche, en Pompano Beach -, el mensaje del Evangelio fue predicado con unción. El tema del primer culto fue “Mañana de las Maravillas”, impartido en portugués y traducido al español por el Pr. Ismael Eguillior, líder local, de forma simultánea, para que todos pudieran entender. “Si entiendes, crees; y así, la Palabra de Dios transforma tu vida”, aclaró el Misionero sobre la traducción.

En ambas ocasiones, el Misionero entregó la Palabra de Dios basada en el evangelio de Mateo, capítulo 27, uno de los pasajes del Nuevo Testamento que narra la crucificación de Jesús. “Muchas personas sienten pena, porque Jesús sufrió tanto”, destacó el predicador. “El sacrificio del Hijo de Dios estaba planeado. Para eso vino a nosotros: para pagar el precio de mi pecado y el suyo. Por lo tanto, nadie más necesita pagar ningún precio o sufrir para ser salvo; basta con que cada uno se una a Jesús, lo invoque y crea. ¡Es más fácil de lo que crees!”. Según él, esto no tiene nada que ver con la religiosidad. “Ser religioso no hará ninguna diferencia en tu vida; pero sí ser practicante de la Palabra. Entiendes lo que Dios ya te ha dado, y entonces el Señor opera en tu vida”, enseñó el Misionero.

Como siempre lo ha hecho, desde el comienzo de su ministerio en la Iglesia de la Gracia, el Misionero no deja de orar al final de cada reunión que celebra. En Miami, junto al Pastor Ismael, y en Pompano, acompañado por el Pastor Moisés Peres, R. R. Soares dedicó mucho tiempo a la intercesión por los presentes – en primer lugar, para aquellos que manifestaron el deseo de recibir a Cristo como Señor y Salvador, tomando posesión de la promesa de las Escrituras: “Porque todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo”, según el texto de Romanos 10.13. A continuación, el llamamiento se dirigió a los que llegaron al templo con alguna enfermedad.

Antes de ministrar la curación en el Nombre de Jesús, R. R. Soares recordó el texto de 1 Pedro 2.24, que dice: “Llevando él mismo en su cuerpo nuestros pecados sobre la madera, para que, muertos por los pecados, pudiéramos vivir para la justicia; y por sus heridas fuisteis sanados”. El Misionero también reforzó: “No se centre en la enfermedad o en el problema, sino en el Señor”. Hecha la oración de la fe, muchas personas levantaron las manos, en testimonio de la acción del Señor.

Sandra Orozco llegó a la Iglesia de la Gracia en Miami con dolor, pero recibió su bendición – Imagen: Reproducción

Una de ellas era Sandra Orozco, que antes no podía mover la mano libremente. “Sentía mucho dolor en las articulaciones de la mano izquierda”, dijo al micrófono. “Pasé crema y otros medicamentos, pero no mejoró. No podía mover los dedos”. Ella relató que, en el momento de la oración, sintió algo así como un fuego en todo su brazo. “¡Ahora, los dolores se han ido!”, dijo, mientras abría y cerraba las manos ante todos, confirmando el milagro.

Lilly fue al culto de Pompano Beach con dolor, pero desaparecieron después de la oración: “Fue un milagro”, testifó – Imagen: Reproducción

Cerca de ella, Lilly también se aseguró de contarle lo que Dios le había hecho, momentos antes. Ella informó que sentía mucho dolor de cabeza, un cuadro que ya duraba algún tiempo. “Incluso, cuando venía aquí”, dijo. La fe y el deseo de estar delante del Señor, sin embargo, valieron: “Ahora, ya no siento nada. Fue un milagro, el dolor se fue”.

Luiz dijo que sintió un calor en el cuerpo, en el momento de la intercesión: “Ahora, ya puedo mover libremente el cuello”, celebró – Imagen: Reproducción

Otro que también recibió una bendición en la reunión de Miami fue Luiz, que antes vivía con una limitación: “Era un dolor en la región cervical”, describió. “Ya no podía hacer los movimientos normales; ahora, ya puedo mover libremente el cuello”. Lo que sucedió durante la oración de la fe, no pudo describir bien: “Solo sé que sentí un calor intenso”, testifó. No era necesaria una descripción más precisa; después de todo, la manifestación del poder de Dios había ocurrido una vez más entre los creyentes.