Conozca lo que Geísa Salvador hizo para ayudar a sus hijos a alcanzar estas gracias

Geísa Salvador – Imagen: Rodrigo Di Castro
Bendiciones para todos los familiares. Esta es una de las peticiones que Geísa Salvador hace a Jesús cuando participa en el Culto de la Familia, en la Iglesia Internacional de la Gracia de Dios (IIGD). “Rezo, sobre todo, por mis hijos. Estaban enfrentando algunos problemas, pero mi clamor fue escuchado, y ahora están bien”.
Según ella, uno de los hijos se curó de un bulto en la mano derecha. Según el médico, sería necesaria una cirugía para extirparlo. “Sin embargo, después de suplicar al Altísimo por su curación, esa masa desapareció milagrosamente en una semana. Emocionado, mi hijo fue a mi casa para contar la victoria”, recuerda la madre, miembro de IIGD en Angra dos Reis (RJ).
El otro hijo de Geísa, desempleado desde hace más de cinco años, fue bendecido económicamente. “Estaba molesto porque solo conseguía trabajos informales y temporales. Lo animé a especializarse, a tomar cursos, y le dije que Jesús le abriría una puerta de trabajo, porque estaba orando por ello. Y el Señor hizo más de lo que pedí. Hoy, mi hijo tiene su propio negocio. De empleado se convirtió en empleador.”
Hija libre de alcohol
Geísa también luchó por la liberación de su hija y recibió una respuesta divina. “Pasaba las noches en los bares. Bebía tanto que llegaba a nuestra casa borracha y enferma. A menudo faltaba al trabajo para cuidarla. Además, viajaba sin previo aviso, dejando a todos preocupados”.
Las oraciones de Geísa en las reuniones de la Familia, los miércoles, surtieron efecto: la hija aceptó participar en un culto en el IIGD. “Ese mismo día, se rindió a Cristo, se liberó de la bebida y cambió de vida. Se ha convertido en una nueva mujer”, dice la madre, aconsejando a quienes necesitan un milagro familiar. “Ore por sus familiares y alcanzará la bendición que anhela, porque el Altísimo está atento a nuestro clamor”, completa Geísa, agradecida al Señor por los regalos recibidos.





