“Los médicos dijeron que no sobreviviría”

Cuando era bebé, Mateus tuvo un paro cardíaco, disfunciones pulmonares y se alimentaba por sonda. Parecía destinado a la muerte

Imagen: Rodrigo Di Castro

Un trastorno de nacimiento, diagnosticado como atresia del esófago – formación incompleta de este órgano – transformó la vida de Mateus da Silva Vieira en un martirio. “No podía alimentarme y tuve que usar una sonda GTT, que inyecta comida en el estómago”.

Después de los cuatro meses de edad, se curó, pero llegaron las secuelas. “Adquirí problemas pulmonares. Era necesario hacer drenajes, porque entraba líquido en el pulmón, causando neumonía. También sufría de sinusitis constantemente. Cada vez que mi madre iba a visitarme, los médicos decían que no sobreviviría. Tuve un paro cardíaco y me sometí a varias intervenciones quirúrgicas”.

Fueron diez años de sufrimiento. “Además del drenaje en los pulmones, me hicieron un procedimiento en el estómago cuando era un bebé, porque me alimentaba por sonda y no podía ganar peso. Vivía internado. El historial médico más grande del hospital era el mío”.

La madre de Mateus no era evangélica, pero asistía a la iglesia y rezaba por la salud de su hijo. “Una persona la evangelizó en el hospital y quiso rezar por mí, determinando mi curación. Mi madre se rindió a Jesús allí mismo. Al día siguiente, me dieron el alta médica y nunca volví a tener neumonía. La última vez que estuve hospitalizado fue en 2008.”

El joven aún tardó en entregar su corazón a Cristo. “Solo en 2018, reconocí que Jesús estuvo conmigo todo el tiempo. Nunca me abandonó”, concluye Mateus, pastor auxiliar de la Iglesia de la Gracia en Petrópolis.