Infancia perdida

Cuando era pequeño, en lugar de jugar a la pelota, José Viana sostenía un vaso de bebida. Mira cómo se deshizo de este mal

Imagen: Divulgación

José Viana da Silva Neto era un niño cuando empezó a beber. “Solo tenía 11 años. Mis familiares bebían, y, en esa realidad, yo pensaba que era normal. Al igual que la mayoría de ellos, con el tiempo, tuve problemas de salud, especialmente crisis de ansiedad y pánico”.

Consumía cualquier bebida alcohólica: “Compraba lo que podía pagar, desde cerveza hasta cachaça. Cuando era adulto, empecé a beber aún más”.

La dependencia llevó a José Viana a involucrarse en accidentes. “Al menos unas cuatro veces, me estrellé con motos y participé en peleas, sin contar las consecuencias morales y en casa”.

La oración hizo efecto

Conociendo la Palabra, un hermano de José oraba, creyendo que sería liberado. “Sabía que estaba en el camino equivocado, pero solo no tenía fuerzas para liberarme. El diablo trabajó intensamente en mi vida, ya que algunos miembros de mi familia estaban involucrados en prácticas contrarias a las Escrituras”.

La historia de José no comenzó a cambiar hasta que decidió asistir a la Iglesia de la Gracia. “En cada culto, Cristo me fue rescatando”, dice, que, desde mediados de 2020, está firme en la presencia del Señor.

Miembro de la IIGD en Paraíba, Viana solo tiene motivos para glorificar, porque fue liberado de todos los males. “Fue la mejor decisión que tomé: entregar mi corazón a nuestro Padre”.