
Investigación realizada en Estados Unidos demostró el poder terapéutico de la oración – Imagen: Jcomp por Masnific
Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, en los Estados Unidos, confirma el valor de la oración para la salud física y mental, y con criterios científicos. Según la encuesta, que contó con una muestra de 180 pacientes ingresados en una clínica con quejas de dolor significativo (igual o superior a cuatro, en una escala que va hasta diez), un breve período de oración se asoció con una reducción considerable de los síntomas.
El trabajo fue publicado en Annals of Family Medicine, revista especializada en el área médica con circulación internacional. La metodología dividió a los voluntarios en dos grupos. Los miembros del primero recibieron, individualmente, cinco minutos de oración de intercesión, hecha por una persona previamente capacitada. Mientras tanto, los participantes del segundo grupo fueron sometidos a sesiones de música suave, también de modo particular, con la misma duración y cuyo objetivo era formar el grupo de control.
Estos experimentos duraron seis semanas y los resultados clínicos se compararon posteriormente. En el caso de los pacientes que recibieron las oraciones, se registraron reducciones significativamente mayores en sus cuadros de dolor y ansiedad en comparación con los demás. Tal efecto persistió después de algunas semanas del estudio, lo que indica el papel de la práctica de la oración en la mejora de su estado, independientemente de la confesión religiosa de cada uno.
Otro dato observado por los investigadores fue la reducción del dolor y la ansiedad en mayor proporción en las personas negras, después de la actividad espiritual, aunque el análisis no tenía este tipo de recorte por perfil étnico de los voluntarios. “La oración de intercesión proximal fue segura, eficiente y bien recibida como tratamiento complementario para el dolor y la ansiedad”, evaluó la profesora Katherine Jacobson, de la Escuela de Medicina Familiar y Comunitaria de la facultad, una de las coordinadoras de la investigación. “Esto puede ser un complemento de bajo costo, no farmacológico y efectivo a la atención estándar, con particular relevancia para poblaciones en situación de vulnerabilidad”, agregó, en un comunicado publicado por la revista.





