Buen tenedor

Quien ve a Severino dos Ramos comiendo de todo ni se imagina que, hasta hace poco, toda la comida que comía causaba sangrado

Imagen: Archivo personal

Durante años, el empresario Severino dos Ramos Nascimento se vio obligado a seguir una dieta estricta. La historia comenzó cuando se dio cuenta de que estaba enfermo después de ingerir carne de cerdo. “Si comía este alimento, o sus derivados, evacuaba sangre y tenía hemorragia”, recuerda, que comenzó a tener otras limitaciones.

“Estuvo hasta tres días indispuesto y temía que se tratara de cáncer, porque había un nódulo rectal, a pesar de que ningún examen confirmaba el diagnóstico”. Además, Severino se sentía muy enfermo debido a los medicamentos. “Pasé mucho tiempo sufriendo por eso y, en los últimos dos años, ya no podía comer varios otros alimentos, porque también me hacían daño”.

En ese momento, el empresario asistía a la Iglesia de la Gracia, pero no buscaba la comprensión de la Palabra ni se comprometía con Cristo. La situación solo cambió cuando entregó su vida a Jesús, decidió ser fiel a Él y aprendió a determinar la curación.

“Empecé a participar en los servicios del viernes y el domingo. Empecé a tener fe y a exigir la salida del mal. Después de eso, me di cuenta de que el sangrado había desaparecido e incluso suspendí la medicina. Seguí firme en mi propósito y fui a hacer la prueba de curación, recorriendo algunos restaurantes. En ellos, pedí carne de cerdo, salchicha calabresa y feijoada. Al día siguiente, tomé caldo de mariscos y comí sarapatel y chicharrón. Nunca más tuve esos síntomas. De ahí a aquí, puedo comer de todo. Estoy muy agradecido al Señor, porque Él es maravilloso. Todo lo que pedimos con fe, Cristo lo responde”.