Se descubren nuevas especies marinas en una expedición

El gusano telaraña, capaz de nadar a gran velocidad, fue una de las especies descubiertas. – Foto: Reproducción / Schmidt Ocean Institute


Aunque la ciencia ya ha identificado millones de animales, la enorme diversidad de formas, tipos y tamaños de criaturas sigue sorprendiendo a la humanidad. Prueba de ello fue el reciente descubrimiento de nuevas especies marinas en la costa brasileña. Son celenterados (medusas), moluscos, larvas (criaturas que se parecen renacuajos) y organismos unicelulares, que componen una fauna diversa y que, hasta ahora, ningún ser humano no había sido vista.

Los hallazgos fueron realizados por una expedición del Schmidt Ocean Institute, una fundación privada sin fines de lucro de los Estados Unidos. El barco de investigación Falkoor recorrió tramos de aguas internacionales en los límites del mar territorial brasileño, y los resultados sorprendieron a los estudiosos, que vinieron de varios países, incluido un equipo de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul. En solo dos semanas, se catalogaron 31 nuevas especies, mucho más de lo esperado. Uno de los hallazgos más impresionantes fue el de una forma aún desconocida de calamar de cristal, cefalópodo, cuyo cuerpo, de unos 10 cm en el espécimen adulto, es prácticamente transparente.

El gusano telaraña, capaz de nadar a gran velocidad, fue una de las especies descubiertas. – Foto: Reproducción / Schmidt Ocean Institute

Todos los hallazgos involucraron tecnologías modernas de rastreo, generación de imágenes en muy alta resolución, sensores y láseres de precisión para causar el menor impacto ambiental posible y preservar vivos los especímenes observados, ya que la mayoría tienen una estructura gelatinosa que los hace extremadamente frágiles. Además, las criaturas habitan en la zona mesopelágica, situada entre la incidencia de la luz solar y las profundidades abisales, de 200 m a 1.000 m por debajo de la superficie. La enorme presión de esta región oceánica imposibilita las expediciones presenciales.

Los equipos se acoplaron a un vehículo especial, operado de forma remota, que generó imágenes y realizó mediciones y otras pruebas con los especímenes encontrados. Uno de los principales logros del equipo fue documentar la estructura celular de un microbio unicelular vivo por primera vez en la investigación marina. Otra especie descubierta fue llamada gusano de telaraña, del género Tomopteris, por la similitud de los filamentos de su cuerpo con una telaraña. Se observó que el animal es capaz de nadar hacia adelante y hacia atrás a alta velocidad, superando incluso a la del vehículo submarino.

Algunas especies encontradas son bioluminiscentes, es decir, capaces de producir luz a partir de reacciones químicas de su organismo. Esta capacidad es fundamental para la captura de presas, especialmente zooplancton y larvas, ya que la zona en la que viven está inmersa en absoluta oscuridad. A partir de la luz irradiada, pequeños organismos microscópicos son atraídos hacia las cercanías del depredador, lo que le permite alimentarse. Los investigadores también identificaron filosomas, que son etapas larvales de crustáceos nunca antes vistos.