Quien viera el estado crítico de María Malvina sería capaz de afirmar: la muerte era segura. Pero los peores pronósticos cayeron por tierra. Mira cómo sucedió esto

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Un fuerte cólico, que surgió repentinamente, hizo que Maria Malvina da Silva buscara atención médica. Los exámenes demostraron cálculos biliares, con necesidad de intervención quirúrgica.
“Mientras esperaba la cita para hacer el procedimiento, los dolores empeoraron. Por eso, tuve que ir corriendo al hospital. Estuve internada hasta tres días. Fueron tiempos de sufrimiento. Para empeorar la situación, cuando logré superar el riesgo quirúrgico, cancelaron todas las operaciones, debido a la pandemia de covid-19″.
La única alternativa de María era confiar en Dios. Así, ella buscó su curación usando la fe. “Cuando tenía fuerzas, participaba en los cultos y asistía a las reuniones del Show da Fé. Usé el agua consagrada creyendo en el milagro y fui notando la mejora. Las crisis fueron cesando, hasta que desaparecieron”.
Después de dos años de espera, Maria Malvina fue notificada de que la cirugía había sido programada. “Sin embergo, informé que no sería más preciso, porque estaba curada”, recuerda ella, que, un tiempo después, sufrió otro susto. “Tuve una arritmia cardíaca, pero el médico aseguró que no había ningún problema grave, hasta que, un día, me desmayé”.
Cuadro grave
En el hospital, donde María Malvina estuvo en coma durante diez días, su familia fue informada de que la paciente había sufrido tres infartos con paro cardíaco y, durante la reanimación, se rompieron tres costillas.
“La previsión era que, si sobrevivía, tendría secuelas. Hablaron de la posibilidad de que me quedara sin ver, hablar y caminar y aún así tuviera riesgo de muerte. Mi familia, incluida una sobrina, declaró palabras de victoria, oró y clamó a Dios por mi curación a través del programa Show da Fé”.
La súplica fue atendida. Entubada, Maria Malvina comenzó a mostrar signos de mejoría. “Me extubaron, y los exámenes de tomografía no acusaron nada. Después de tres días, estaba hablando normalmente. Así que me dieron de alta médica. Salí caminando y hablando del hospital, para la gloria de Dios”.





