El chico sufrió un accidente, y todo indicaba que tendría secuelas

Ailton José – Imagen: Divulgación
Todo iba bien para la familia de Ailton José Ramos de Albuquerque, hasta el día en que su hijo, José Gabriel, de 20 años, sufrió un grave accidente. “Me enteré por los médicos que el golpe golpeó la cabeza, el hombro, la rótula de la rodilla y el brazo. Entró en coma inducido en la UCI, y había una gran posibilidad de tener que someterse a una intervención quirúrgica, que podría dejar secuelas”.
Miembro de la Iglesia de la Gracia en Maceió, Ailton no aceptó ese diagnóstico. “Me prosté ante Dios, en clamor por la vida de mi hijo. Rezaba mucho en los servicios dominicales y suplicaba al Señor por el milagro. También llevé su fotografía a la Iglesia, como prueba de fe, y vi el poder de Cristo moverse en la vida de mi niño”. Productos de la fe
Según el padre, el niño salió de la UCI en menos de 15 días y fue a la sala. Poco después, fue dado de alta en el hospital. “Gabriel está perfecto. Los exámenes descartaron por completo la necesidad de cirugía. Ya ha vuelto a la rutina, incluso al trabajo. Muchas gracias, Jesús”.





